5/07/2006

Trenes y tronos

Una vez más, la tragedia se ceba en un tren (o metro, pero realmente es lo mismo) en nuestro país. Esta vez ha sido accidental, la otra vez fue por culpa de unos malnacidos. De nuevo, todo son dudas: fallo mecánico, inexperiencia del conductor, laxitud en los controles automáticos de velocidadad e inoperancia del dispositivo, que he adivinado que se llama así hoy, del hombre muerto, que detiene automáticamente el convoy en caso de indisposición del conductor (de ahí su descriptivo nombre). Seguramente, ahora se creará una “comisión de investigación”, que espero que no se politice demasiado, porque si no quedará igual que la del 11-M: cerrada por motivos políticos y sin llegar al fondo de la verdad. Hay que dejar de lado las comisiones de investigación compuestas por políticos y dejar ese trabajo para quienes deben ejercerlo: jueces, técnicos (peritos, ingenieros, forenses, etc) y fuerzas de seguridad del estado, y nada más. No sirve de nada que estos últimos emitan informes si después la comisión va a hacer de ellos un caballo de batalla partidista.

Espero que nadie considere frívola mi analogía entre ambos sucesos pues, aunque muy distintos, creo que no he sido el único español que al ver policías y bomberos sujetando entre sus brazos cuerpos inertes y ensangrentados ha recordado los nefastos sucesos de aquel fatídico día de Marzo de 2004. En cualquier caso, mis condolencias para los familiares de las víctimas del accidente de Valencia, que de todas formas no creo que tengan humor para andar leyendo blogs.