Una vez más, la tragedia se ceba en un tren (o metro, pero realmente es lo mismo) en nuestro paÃs. Esta vez ha sido accidental, la otra vez fue por culpa de unos malnacidos. De nuevo, todo son dudas: fallo mecánico, inexperiencia del conductor, laxitud en los controles automáticos de velocidadad e inoperancia del dispositivo, que he adivinado que se llama asà hoy, del hombre muerto, que detiene automáticamente el convoy en caso de indisposición del conductor (de ahà su descriptivo nombre). Seguramente, ahora se creará una “comisión de investigación”, que espero que no se politice demasiado, porque si no quedará igual que la del 11-M: cerrada por motivos polÃticos y sin llegar al fondo de la verdad. Hay que dejar de lado las comisiones de investigación compuestas por polÃticos y dejar ese trabajo para quienes deben ejercerlo: jueces, técnicos (peritos, ingenieros, forenses, etc) y fuerzas de seguridad del estado, y nada más. No sirve de nada que estos últimos emitan informes si después la comisión va a hacer de ellos un caballo de batalla partidista.
Espero que nadie considere frÃvola mi analogÃa entre ambos sucesos pues, aunque muy distintos, creo que no he sido el único español que al ver policÃas y bomberos sujetando entre sus brazos cuerpos inertes y ensangrentados ha recordado los nefastos sucesos de aquel fatÃdico dÃa de Marzo de 2004. En cualquier caso, mis condolencias para los familiares de las vÃctimas del accidente de Valencia, que de todas formas no creo que tengan humor para andar leyendo blogs.

