4/08/2006

Tiranimuerte

Sin duda alguna hay un derecho inalienable que todos defendemos habitualmente de forma completa: el derecho a la vida. No obstante, tradicionalmente ha habido una excepción al sentimiento de importancia relativo al citado derecho, y es el asesinato o la muerte de dictadores y tiranos.

Gran parte de España se alegró, aunque sin manifestarlo ni celebrarlo públicamente (como es lógico), por la muerte de Franco y nadie se rasgó las vestiduras por ello. El cuerpo de Mussolini fue exhibido y vituperado por las calles de Milán y Hitler se suicidó e hizo quemar su cadaver para evitar actos similares, después de quedar gravemente impresionado por los sucesos en Italia. Y el mundo no se escandalizó, lo consideró “algo normal”. A los ojos de la humanidad ellos eran personajes malvados en grado superlativo, merecían morir.

Sin embargo, ante las muestras de alegría de parte de la población cubana o de personas de otras partes del mundo ante el posible (yo también pienso que es muy probable que ya esté muerto) fallecimiento de Fidel Castro, la gente enloquece y proclama indignada: “no hay que alegrarse de la muerte de nadie”. Y yo digo: ¿por qué?. Yo nunca he vivido bajo el régimen de Fidel Castro así que me va a dar bastante igual si muere o vive, pero quien quiera alegrarse de su muerte que lo haga sin vergüenza. Por favor, la gente desea la muerte incluso de los líderes elegidos democráticamente (Bush, Aznar, etc) y no se la critica tanto. Pero bueno, según Evo Morales, en Cuba hay democracia.

De todas formas, si al final se va Fidel y se pone Raúl poco habrá cambiado la situación.

1/08/2006

Crimen y castigo

Muy literario mi título, desde luego. Que se refiere, una vez más, al carnet por puntos. Se nos está recordando desde el gobierno el gran éxito que está siendo y la disminución en el número de accidentes y muertos tan espectacular que ha habido durante su primer mes de aplicación. Aparte de que no estoy muy seguro de que esto no obedezca a un “efecto novedad”, tampoco estoy convencido de si la administración se estará dando cuenta del mensaje que está transmitiendo.

Desde mi punto de vista, lo que se viene a decir es que un castigo suficientemente grande sirve para disuadir a las personas de cometer un determinado acto. En este caso los actos que se desea evitar son las infracciones de tráfico pero, ¿por qué no cadena perpetua para los terroristas?. ¿Qué tal 50 o 60 años de carcel (a cumplir intégros) para los asesinos o violadores?. ¿O es que los verdaderos delincuentes peligrosos en este país son los conductores?. Si la disuasión vale para ellos, valdrá para todos, ¿no?.