Y no lo digo porque el pobre haya tenido que abandonar tras chocar contra un bordillo en el reciente Rally de Chipre, sino porque el dÃa menos pensado le denuncian por racista. O al menos eso le ha pasado a un conductor inglés, que ha tenido que pasar dos noches en la cárcel acusado de “acelerar su coche de manera racista”, cuando realmente lo hacÃa para evitar un problema mecánico.

Que conste que yo soy el primero al que le parece mal que haya coches demasiado ruidosos o que pase una moto (¡de 49 cc, eso sÃ!) a las tantas de la madrugada haciendo más ruido que un transbordador espacial al despegar. Por supuesto, hay casos y casos, veo bien que se sancione a quien sobrepase el lÃmite legal de decibelios, ¡pero por eso, no por racista!.
LeÃdo a través de Este lado de la galaxia, quien a su vez lo leyó a través de Disculpen las Molestias.

