No me abandones ahora, libertad de expresión. Sólo tengo 23 años, te he disfrutado poco, otros lo han hecho más que yo. Sin embargo, día tras día, noticias como la cancelación de una obra de teatro en la que se decapita a Mahoma, Jesús, Buda y Neptuno en Alemania, me hacen pensar que la estamos perdiendo. Dejamos que el miedo nos arredre y que los fanáticos nos impongan, por medio de amenazas, su criterio personal acerca del bien y el mal. Que por cierto, qué curioso es ese criterio:
- Decapitar a Mahoma, entre otros, en una simple obra de teatro, o realizar unas simples caricaturas: malo.
- Volar trenes por los aires (o el metro), derribar edificios, lanzar misiles, apedrear personas hasta la muerte, ahorcar homosexuales o quemar embajadas: bueno, siempre y cuando se haga “en nombre de Alá”.
Yo soy de los que tienen la firme convicción de que deberíamos resistir ante el chantaje islamista, pero el hecho de que cada día que pasa los fanáticos sean un número mayor dentro de nuestros propios países no ayuda en absoluto. Deberíamos comenzar por protegernos ante el cáncer de la islamización de Europa ahora mismo, pero sin embargo nuestros políticos siguen comiéndose la sopa boba, que por cierto ya esta fría, del multiculturalismo y eso tan moderno que llaman “alianza de civilizaciones” (de acuerdo, he tenido que resistirme para no poner “tasio“, pero el tema es serio).

