Escondidos bajo capuchas
los “antisistema” van,
“espontáneamente” convocados,
contra todo cargarán.
Museos, cajeros y bancos
bajo sus botas caerán,
son siniestros bajo sus sayos
y en matar no dudarán.
En sus filas encontraremos
un “okupa” o un anarquista,
pero luego descubriremos
que es el tipo más victimista.
Impunes quedan sus actos,
faltan policías raudos
que prestos en su deber,
se den prisa en detener.
Antidisturbios de mis amores
venid y cubridlos de flores
y yo os cantaré esta coplilla
tan jodidamente malilla.
De acuerdo, la “poesía” esta que me he marcado es nefasta, pero no tenía nada mejor que hacer y he sentido una cierta inspiración al ver una serie de delgadas figuras ataviadas con “uniforme de guerrilla urbana” lanzando “misiles” caseros contra todo lo que pillaban ayer en Barcelona, incluyendo incluso un museo de arte contemporáneo (y yo que juraría que a esta gente le gustaban esas cosas). Por cierto, a pesar de la penúltima estrofa, vaya mi respeto a los cuerpos de seguridad del estado, estoy seguro de que se ven con demasiada frecuencia atados de pies y manos para practicar el número adecuado de detenciones en situaciones como éstas.

