Produce asco y vergüenza ajena ver cómo un presidente de un paÃs democrático y moderno, al menos en teorÃa, le da ideas (también en LD) a la rama polÃtica, por llamarla asÃ, de una banda terrorista con casi un millar de muertos en su haber para que pueda volver a jugar su papel en la vida polÃtica española.
Estaré un rato en el servicio, tengo que vomitar.


