Leyendo la noticia en Libertad Digital sobre el cava que lanzará Coalición Valenciana, me ha llamado poderosamente la atención la siguiente frase:
Los productores de cava pidieron a Montilla moderación en los mensajes antiespañolistas para evitar un boicot a los productos catalanes en el resto del paÃs.
Como se puede ver, todo el mundo tiene completamente asumido que mensajes antiespañolistas tiene que haber. Los propios productores simplemente “piden moderación” en ellos, no que no los haya. Es decir, no quieren que se diga “ojalá les reviente España en los cojones”, al estilo Rubianes, pero no les importará si se enuncia algo parecido a que “la pertenencia de Cataluña al estado español (que no España) supone un lastre para su pleno desarrollo económico y social en el marco de Europa”. O quizás es una cuestión de cantidad: un mensaje antiespañolista por semana. Esta semana hay que decir que “hablar español es de pobres”, la siguiente toca llamar fascistas a la mitad de los habitantes de este paÃs, y asà sucesivamente, pero sólo una cosa cada semana.
Y al final, me pregunto: ¿se pueden ganar unas elecciones en Cataluña sin mensajes antiespañolistas o éstos han de formar parte necesariamente del catálogo de demagogia y engaño que exhibirán los candidatos?.

