24/10/2006

Reyes y jetas

Este pasado mediodía se nos ha presentado en la mayoría de informativos de difusión nacional, como una cosa positiva, el acuerdo alcanzado entre Latin Kings y Ñetas para poner fin a la “guerra” que mantienen desde hace tiempo entre ellos. El acto en sí, sin embargo, tiene desde mi punto de vista dos posibles lecturas.

Por un lado, ¿desde cuando el que dos bandas criminales alcancen un acuerdo es un motivo de celebración?. Cuando dos empresas grandes se fusionan, por ejemplo, se supone que lo hacen para aumentar el grado de consecución de sus objetivos: vender más, llegar a diferentes sectores de la población, abaratar los costes de producción o incrementar la calidad de sus productos. No obstante, ¿cuál es el negocio de estas bandas?. Los secuestros express, los atracos, los ataques a la salida de los cajeros, los robos, los asaltos y los asesinatos, en definitiva. E incluso, poniéndose algo duros: ¿por qué le tiene que importar al ciudadano medio que miembros de bandas criminales se maten entre sí?. Salvo por la peligrosidad que eso conlleva, como los tiroteos en la calle, no creo que a nadie le quite el sueño (salvo que se equivoquen y dirijan sus balas a quien no las merece). Simplemente sería basura que se saca sola.

Por otro lado, ambas bandas han expresado su determinación de convertirse en asociaciones de tipo cultural alejadas de la violencia. Si de verdad ocurriese, creo que todos lo celebraríamos, pero a mí la verdad es que me suena a un cierto recochineo, como cuando ETA se pone a hablar de derechos humanos. El tiempo lo dirá.