23/11/2006

Autómata

Archivado en: Terrorismo, Leyes — phestar @ 03:50
Entradas relacionadas: reverse(|| ETA paZ);, Irreversible, Premio Nobel, El chantaje de la paz, Vuelven los miserables.

Zapatero está contento. Le gusta lo que se ha dado en denominar “la interpretación” de la ley por parte de la Fiscalía General del Estado, especialmente en relación a su última decisión según la cual las “herriko tabernas” no tendrían nada que ver con Batasuna ni, por extensión, con ETA. El asunto es que yo nunca pensé que España tendría un presidente del gobierno que se alegraría cuando los vientos soplasen de forma favorable a los terroristas, pero como voy comprobando día a día durante los últimos meses, estaba equivocado.

Hace ya 8 meses desde que ETA declaró ese invento del “alto el fuego permanente” (si tan permanente es, ¿por qué se pasan media vida amenazando con romperlo?) y nuestro presidente sigue vagando en un mar de entelequias, verificaciones y chantajes que, embuste tras embuste, nos acercan cada vez más a un deshonroso final que la población española no desea, ni mucho menos anhela, como se nos ha dado a entender desde “las altas esferas”. Como ya he comentado anteriormente: ¿terrorismo?, ¡claro que no!. Pero no así, no de esta manera, porque esto viene a ser como si le diésemos un sueldo de 5 millones de euros anuales a Roca, Julián Muñoz y compañía si nos prometiesen que “no van a robar más”. ¡Se acabó la corrupción!, diría Zapatero, con una sonrisa en los labios, al recoger el Premio Nobel Anticorrupción. Ah, no, que ese no existe. Que el Nobel por el que Zapatero pierde el culo es otro, es verdad.