Yo soy de esas personas que creen en el derecho de un país o un pueblo a defenderse si son atacados. ¿Por qué no?. ¿Por qué deberían quedarse parados esperando el siguiente golpe o una resolución de la ONU que nunca llega?. Me parece muy bien que exista una legalidad y un orden internacional y que en mayor o menor medida todos los actores geopolíticos se ajusten a ellos, pero muchas veces la falta de decisión en momentos críticos cuesta vidas humanas. Vidas humanas de los conciudadanos de quien debe actuar. Porque yo, si se diese el caso de que España fuese atacada, desearía que mi gobierno actuase para protegerme a mí y a los míos de una forma firme y contundente. Y que levante la mano quien no lo desearía.
Al margen de esta reflexión, con la que se puede estar más o menos de acuerdo, me he dado cuenta de que para muchas personas sí es valida pero, atención, dependiendo de quién sea el país agresor y quién el agredido. Por ejemplo, está bien que Palestina o Líbano (o bueno, las milicias de Hezbollah) se defiendan de los ataques de Israel, sin importar el exceso de fuerza que utilicen en la respuesta o que sus objetivos sean principalmente civiles (por ejemplo, autobuses repletos de niños israelitas). Sin embargo, cuando es Israel el atacado todo el mundo espera que se quede de brazos cruzados y no haga nada. Incluso muchas personas siguen creyendo en la mentira de las piedras (¡cuidado con los órganos de Stalin) contra los misiles.
¿Y no es esto al final otra hipocresía más de la izquierda europea?. Todos deseamos un mundo sin guerras ni agresión, pero como las cosas son como son, yo reivindico desde aquí el derecho a la defensa de los atacados.

