Como ya todos hemos podido saber, en Bélgica se lo pasan como enanos, pues anoche decidieron llevar más allá eso que se ha dado en llamar “telerealidad” y simularon la secesión de Flandes en directo en la televisión pública, sin dar ninguna indicación de la falsedad de las imágenes hasta 40 minutos después del inicio de la emisión.
Sin entrar a valorar la idoneidad de la acción, creo que esto debe llamar nuestra atención hacia el hecho de que el nacionalismo separatista no es un mal únicamente de nuestro paÃs. Corre rampante por toda Europa, a pesar de los pasos que ésta ha dado hacia la unión transnacional representada por la Unión Europea. Parece ser que, dado que el egoÃsmo es un rasgo común (en mayor o menos medida) en todos los humanos e incluso una necesidad biológica de especie para asegurar la supervivencia, lo es también asà su máxima expresión: el deseo de vivir mejor a expensas de quien sea utilizando para ello todos los medios, polÃticos o de otra Ãndole, que sean necesarios.
No obstante, aquà en España también estamos muy entretenidos reabriendo heridas cerradas hace ya mucho tiempo y cargándonos de un plumazo el consenso constitucional de 1978. Parece mentira que después de todo lo que tuvieron que ceder y transigir todas las partes en aquella época, con el cadáver de Franco aún caliente, por decirlo asÃ, haciendo gala de una tolerancia y un sentido democrático envidiable, ahora tengamos que estar discutiendo a diario sobre quién hizo qué o quien es franquista o comunista. No obstante, que midan sus pasos en el PSOE pues no todos sus militantes y cargos están tan alejados del “régimen” como ellos se piensan. En todo caso, para ellos (el PSOE) vaya el mérito de haber conseguido “poner de actualidad” una contienda librada hace 70 años.
Enlazando con ambos temas y para concluir: ¿qué ha sido de aquella fraternidad que se supone hermanaba a los miembros de un mismo paÃs?. Recuerdo ser niño y escuchar a mis profesores decir que una guerra civil es la mayor catástrofe que le puede pasar a un paÃs, pues es “una guerra entre hermanos”. ¿En serio?. Si en esta Europa y esta España el del pueblo de al lado es considerado un fascista opresor sÃmbolo de tiempos pasados contra el que sólo hay dos opciones para luchar: o matarle o separar nuestro pueblo del suyo.

