En estos tiempos de acoso y persecución, de “multiculturalismo” y tolerancia mal entendida, de discriminaciones positivas e incoherencia por doquier, más que nunca:
¡FELIZ NAVIDAD!
Yo personalmente no soy cristiano pero en absoluto me molestan las fiestas seculares y, como una persona razonable que me considero, comprendo la tradición que existe detrás de los actos de Navidad, Semana Santa y demás fiestas que han traspasado las fronteras del ámbito religioso para convertirse en celebraciones en las que todos podemos participar (si nos apetece, que en eso consiste la libertad). Eso sí, espero que todos los tira-belenes que han surgido últimamente se queden trabajando durante todo este tiempo y el día de Nochebuena, Navidad y similares se tomen un Sopinstant, que no hay nada que celebrar, cojones.
Triste vida la del progre coherente que sólo descansa el primero de mayo, Día del Trabajo. Esperad, un momento, ¿he dicho “progre coherente”?. Perdón, se me ha debido subir ya el champán a la cabeza, estoy empezando a imaginar cosas que no existen.

