Últimamente he escrito aquà más bien poco, principalmente por la “resaca” navideña y el retomar la rutina diaria, pero también en parte por otra razón.
Este último motivo al que aludo no es otro más que la sensación de que “todo sigue igual” y tengo la impresión de que si escribo algo va a ser muy parecido a todo lo que he escrito hasta ahora. El gobierno se sigue comportando como se puede esperar de él (tras un poco de teatro después del atentado de ETA), se sigue ninguneando por sistema a un sector muy amplio de la población española y en la mayorÃa de temas nada ha cambiado en lo más mÃnimo.
Me gustarÃa, no obstante, poder abalanzarme hacia el teclado para contar, o al menos comentar, novedades o cambios de rumbo en la polÃtica de España, pero es que siempre veo lo mismo. Zapatero continua con sus vagas promesas de unidad ante tal o cual cosa (ahora es ante ETA, antes era unidad del propio paÃs), cosa que no consigue ni con Superglue pero a la que además añade como ingrediente sorpresa, aunque realmente esperado, una buena dosis de “disolvente anti-PP”, por llamarlo asÃ, rechazando todas sus propuestas (que yo leà nada más por encima pero parecÃan bastante cabales) sin ni siquiera dar pie a un debate sobre ellas. Aunque bien pensado, si se debatiesen se echarÃa mano de esa frase tan manida últimamente: “todos los grupos polÃticos salvo el Partido Popular…”. Y asÃ, todos contentos, pues se reduce la voluntad de millones de personas a un simple asunto nimio, propio de patio de colegio, en el que todos los niños juegan menos uno.
En definitiva, todo sigue igual. ¿Y la intención de voto?. Quien sabe, quizás el 27 de Mayo (elecciones autonómicas y locales) nos podamos hacer una idea de cómo están las cosas.

