6/02/2007

Símbolos

Imaginemos dos hermanos a los que sus padres les regalan una bicicleta, para compartir. Durante años la bicicleta acumula polvo en el garaje de la familia y, muchos años después, uno de los hermanos decide cogerla un rato. A su vuelta, el otro hermano, indignado, le inquiere:

- ¿Por qué has cogido la bicicleta?.

- ¿Y por qué no?. Estaba en el garaje muerta de risa, sin que nadie la usase.

- Pero durante estos años ninguno de los dos la ha usado, ¿por qué has tenido que adueñarte de ella?.

- ¡No me he adueñado de ella, la bicicleta es de los dos y cada uno puede usarla cuando quiera!. ¡Yo jamás te he quitado a ti de usarla!.

El lector sagaz ya se habrá dado cuenta de por donde van los tiros. Y es que así de ridícula me parece la polémica sobre si el PP “se quiere apropiar” de los símbolos nacionales de España, como la bandera o el himno. Todos podemos usarlos cuando nos plazca, pero tradicionalmente la izquierda de este país se ha alejado de ellos (cada cual a su manera, el PSOE “ignorando” su existencia y los demás partidos normalmente con símbolos no oficiales utilizados en épocas pasadas de nuestra historia) debido a los complejos que arrastra desde hace décadas. Entonces, ¿por qué las personas que no tengan esos complejos, entre los que me cuento, deben jugar al mismo juego?. ¿Por qué debemos ser, casi por ley, los únicos imbéciles de todo el mundo que no están orgullosos de su país?. Si es que parece que España, su bandera o su himno manchasen. Esta mañana incluso se ha podido ver a una diputada socialista afirmando que “algunas personas se pueden sentir ofendidas al escuchar ese himno”. Primero, ¿cuánto tonto hay suelto para que le ofenda escuchar su propio himno?. Y segundo, ¿obligó alguien a alguna persona a acudir a la manifestación del sábado?. Si alguien se sintió ofendido pudo darse la vuelta y salir corriendo en cuanto comenzaron a sonar los primeros acordes del himno nacional. Aunque mejor que no vea nunca ningún partido de la selección española, del deporte que sea, pues se llevará una “desagradable sorpresa” al comienzo del mismo.

En definitiva, nadie quita a nadie de utilizar los símbolos de España. Así que si tanto les escuece a quienes no los usan, que se apliquen el cuento. O si no quieren usarlos (y mira que ya es triste y lamentable que el gobierno de España se avergüence de ellos) al menos que no se quejen cuando los demás los utilicen.