Montesquieu ha muerto. Cuando lo dijo Alfonso Guerra hace ya bastantes años (por cierto, otras de sus citas también son impresionantes) para plasmar la inexistencia de la separación de poderes en este paÃs se formó un cierto revuelo, pero hoy en dÃa parece que el asunto no importa demasiado. ¿Cómo podemos vivir tranquilos en un paÃs en el que el gobierno se encarga de nombrar y destituir a los jueces de los principales tribunales y órganos de la justicia a su antojo?. ¿En qué sentido se supone que se garantiza la independencia de los magistrados si el nombramiento va parejo a unas ciertas directrices sobre las futuras decisiones que el “agraciado” deberá tomar?.
Si el PSOE finalmente sustituye a Pérez Tremps en el Tribunal Constitucional, tal y como le exigen sus socios de gobierno, se habrá escenificado una vez más en este paÃs lo que tan bien dijo Guerra: que Montesquieu sigue muerto y bien muerto y nadie tiene intenciones de resucitarlo.

