18/02/2007

Mar adentro

Archivado en: Leyes, Sucesos, Medio ambiente — phestar @ 03:18
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Que tome nota quien tenga ganas: un barco con problemas, se aleja de la costa para evitar una posible intoxicación de la población y para minimizar los daños de un posible vertido de sustancias peligrosas. Luego la suerte puede hacer que el barco no se rompa, que se rompa lejos o que se rompa al poco de iniciar el alejamiento. Eso es ya cuestión del azar, pero el sentido común (y creo que incluso las leyes internacionales de navegación, pero eso tendría que buscarlo) lleva a cualquier mente sana a considerar lógico este comportamiento.

Aviso para navegantes (¡nunca mejor dicho!): el petroleo también es tóxico y algunos de los hidrocarburos que lo componen son potentes carcinógenos. Aparte que tampoco creo que las sustancias de este buque, aunque no sean “chapapote”, sean demasiado beneficiosas para la flora y la fauna gallega en caso de que llegasen a tomar contacto con ellas.

Como conclusión: parece que al final no es nada, cosa que debemos de celebrar. Simplemente era una reflexión sin malicia al respecto.