Después de la reciente absolución de Arnaldo Otegui tras la retirada de la acusación por parte de la independentísima fiscalía (sigo sin entender cómo en un país con supuesta separación de poderes el gobierno nombra los miembros de los principales órganos jurídicos), basándose en su criterio de veleta ahora-esto-es-delito-ahora-ya-no, poco lugar queda para la esperanza en un cambio de rumbo en la política de concesiones al terrorismo abrazada por el ejecutivo de José Luís Rodríguez Zapatero. Este hecho que he citado me mueve a dos reflexiones, que a continuación expondré.
La primera, bastante sencilla y realizada ya por un montón de personas es: ¿qué tiene el gobierno que ganar con todo esto?. ¿Por qué libra sistemáticamente a los terroristas de afrontar todo el peso de la ley?. ¿Está “comprando” Zapatero, por decirlo así, un nuevo comunicado de ETA que le favorezca electoralmente?.
Y la segunda: he escuchado en repetidas ocasiones esa cantinela de “sólo critican las decisiones judiciales que no les gustan”. Creo que los miembros del gobierno que hacen tales afirmaciones deberían plantearse que ésta es la postura lógica. Cuando uno va a un restaurante, come de puta madre y el precio no es excesivo, ¿lo critica?. ¿Y si por el contrario le dan bazofia y le cobran un riñón?. En este último caso es de cajón que la crítica se producirá.
A lo que voy: por increíble que parezca, el ser humano, basándose en su discernimiento y razón es capaz de asignar juicios de valor diferentes a distintos objetos, sucesos o incluso personas. Esto, que es una perogrullada simplemente expresada con prosa recargada que me recuerda mis clases de filosofía en el instituto, parece escapar del entendimiento de algunos. ¿Criticaría una persona normal que un asesino quedase en libertad?. Sí. ¿Criticaría que un violador fuese encarcelado según las penas previstas por la ley?. No. Luego hay decisiones judiciales que pueden criticarse y otras que no, y quien se rasgue las vestiduras por ello está quedándose únicamente en la forma sin adentrarse en el fondo del asunto: la justicia que subyace, o no, bajo ellas, y desde mi punto de vista Otegui debería llevar mucho tiempo en la cárcel. Y que conste que ésta entrada no va sobre la necesidad de tener delitos de enaltecimiento y apología en el Código Penal; eso podría ser tema para otra entrada futura. Aunque bien pensado, si no existiesen esos delitos, sigo pensando que Otegui sería culpable de integración en banda armada.

