Hace años me gustaba pensar que en este paÃs era más o menos posible expresarse libremente en cualquier parte, tanto más si es en el centro de una capital, a plena luz del dÃa y rodeado por miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Sin embargo, una imagen vale más que mil palabras, y aquà queda la prueba de que mis pensamientos eran simplemente utópicos. No tiene desperdicio tampoco la cara de “preocupación” (¡ja!) que pone el ertxaina mientras Antonio Aguirre, dirigente del foro de Ermua, se retuerce de dolor tras recibir una patada en los huevos, hablando mal y rápido.
Por otro lado, me temo que como viene siendo habitual en todos los vascos que cometen delitos últimamente, el agresor también quedará impune.

