12/04/2007
O al menos eso dirían algunos niños hace unos años. Porque parece ser que a algunos el terrorismo “se la pone dura”. Y ya da igual de qué signo sea éste. Estamos acostumbrados a que una pléyade de individuos afines a diversas causas independentistas se apunten al carro de la defensa de ETA y los viles asesinatos cometidos por esta banda armada, pues tienen la convicción de que ese es el camino adecuado para que los “pueblos subyugados bajo el férreo control del estado central-franquista” sean “liberados”. Sin embargo ahora descubrimos que se puede llegar más allá, que se puede apoyar cualquier tipo de terrorismo sin ningún prejuicio sobre su causa o las descerebradas ideas de quienes lo ejercen.
Efectivamente, una vez más, dos personajes que ya nos tienen acostumbrados a insultar a España y a los españoles con frecuencia, como son Pepe Rubianes y Oleguer Presas, deciden ponerse del lado de quienes quieren imponer su opinión mediante las bombas y los tiros en la nuca. Pero esta vez, haciendo un magnífico ejercicio de amor por la igualdad (¡para que luego nadie diga que no son unos auténticos demócratas convencidos!) deciden apoyar por igual el terrorismo etarra y el terrorismo anarquista. Ayer pudimos leer en el periódico cómo estos personajes presentaban un manifiesto a favor de la liberación de una terrorista anarquista, acusada de pertenencia a banda armada y posesión de explosivos, y hoy nos hemos enterado (no tengo enlaces, lo he leído en papel) que ambos, acompañados de otros “intelectuales” (Lluís Llach, Manu Chao, Quimi Portet, Gerard Quintana, Marina Rossell, Ferran Torrent, Ventura Pons y Joel Joan), piden la derogación de la (tan molesta últimamente) Ley Antiterrorista. Lo hicieron aprovechando el mismo acto, claro, lo que yo digo, para que los terroristas del mundo, de todo signo y condición, no se pongan celosos.
Y digo yo, ¿para cuándo saldrán Rubianes y Oleguer a presentar un manifiesto a favor del terrorismo islámico?. Pueden aprovechar ahora, que ha habido unos cuantos atentados, y así dejar contentos a todos los asesinos, secuestradores y torturadores del mundo.
10/04/2007
Efectivamente, el gobierno pretende que a partir de ahora la SGAE (y “entidades de gestión” similares) ejerza la censura en Internet. No me gusta utilizar la negrita para remarcar conceptos pues pienso que en ocasiones insulta a la inteligencia del lector indicándole qué es y qué no es importante en vez de dejarle decidir a él, pero esta vez me parece una violación demasiado flagrante de nuestros derechos como para no hacerlo.
Hace años, cuando se publicó la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información), una de las cosas más criticadas de ella fue que permitía que una “autoridad competente” pudiese pedir a los prestadores de servicios que retirasen “contenidos supuestamente ilegales”. En este país esas cosas normalmente las decide un juez, pero la ley dejaba abierta la cuestión. Ahora ya sabemos que serán los ladrones de la SGAE los que decidan qué es y qué no es legal.
El día menos pensado puedes tener tu página cerrada porque has criticado al amante de los polvos blancos y meador de multitudes Ramoncín (perdón, Don Ramón), a los rojos acomodados Ana Belén y Victor Manuel, a cualquier miembro de la familia Bardem o a los múltiples palmeros del “No a la Guerra” que de vez en cuando aparecen en los medios protagonizando alguna reivindicación justa (¡sin duda!), como una manifestación de apoyo al régimen de Fidel Castro o a la “causa vasca”. Y no hay forma de librarse: yo alojo mis propias páginas así que soy mi propio prestador de servicios a ese nivel, pero estoy seguro de que si yo no les hago caso se dirigirán prestos y veloces a quien me proporciona la conexión a Internet donde está este servidor. Todos conocemos además el funcionamiento mafioso de la SGAE, que envía matones por los bares para recaudar su impuesto revolucionario y remite cartas amenazantes exigiendo el pago inmediato, de forma muy similar a como hacen las bandas terroristas, así que no creo que se vaya a andar con remilgos a la hora de cumplir su nuevo cometido.
En definitiva, como finalmente esto se lleve a cabo, será un día triste para la democracia y la libertad de expresión, pues volveremos al siglo XVI a una velocidad pasmosa. Tenemos que hacernos oír ya mismo, porque ésta puede ser la ocasión que está esperando el PSOE para acallar toda la “disidencia” que existe en Internet respecto a su “proyecto para España y los españoles”. Porque igual que pueden cerrarte el chiringuito por criticar a Teddy Bautista (perdón, Don Eduardo) pueden hacerlo por meterte con Zapatero o con su política.
Ahora que ya sabemos el saldo total de accidentes y muertos en las carreteras durante esta Semana Santa, me adhiero a una opinión que escuché esta tarde en la radio: estoy harto de que cuando el número de accidentes o muertos baja sea “gracias a la DGT” pero cuando éste se mantiene o aumenta resulte ser “por culpa de los conductores”. Y yo que juraría que los que vamos al volante siempre somos los mismos, salvo unos cuantos que sacan el carné y otros cuantos que son ya mayores y deciden dejar de conducir o no pasan las pruebas para renovar el permiso…
Otra cosa más: esos cartelones luminosos gigantes que hay ahora en las autovías y autopistas que dicen cosas como “no te mates, por favor” distraen más que otra cosa. Desde mi punto de vista, deberían estar encendidos cuando digan algo importante, por ejemplo, “obras en 5 kms” o “carril derecho cortado”, pero para decir tonterías como mejor están es apagados, que así no “hay que mirarlos” (es un acto reflejo). O quizás al final lo que va a pasar es que los conductores nos vamos a habituar a no hacerles ni caso y cuando de verdad digan cosas que hay que tener en cuenta no los habremos mirado.
¿Y para cuando va la DGT a admitir que parte de los accidentes se debe al mal estado de las carreteras o a los trazados suicidas que tienen algunas de ellas?. ¿O por el contrario la próxima medida de Pere Navarro va a ser poner grandes altavoces a los laterales de las autovías en los que Perlita de Huelva nos cante aquello de “precaución, amigo conductor, la senda es peligrosa”?.
Por cierto, al hilo de todo esto: muy buena la reflexión que hacían el otro día en DOCE DOCE sobre el asunto.
5/04/2007
Al parecer, soplan nuevos aires en Ermua. Cuando en 1997 se produjo una de las ejecuciones más viles y miserables (aunque todos los asesinatos lo son) por parte de ETA, la de Miguel Ángel Blanco, toda la ciudadanía de España se volcó en su apoyo y en plantarle cara a la banda terrorista, incluido el equipo de gobierno de su pueblo natal y del que formaba parte, Ermua, liderado por Carlos Totorika, miembro del PSE. Se ve que de aquella el rédito político estaba en estar al lado de la democracia, de la libertad y de la Constitución, pues ahora ha quedado meridianamente demostrado que muchos de los políticos (incluso uno del Partido Popular) que entonces se posicionaron de esa manera sólo lo hacían por interés, y no porque sintiesen de verdad la necesidad de enfrentarse con firmeza y valentía al terrorismo.
Una década después esos ideales han debido quedar caducos. Ahora lo que de verdad es divertido, lo que de verdad “se la pone dura” a los políticos vascos es negociar con los terroristas, ceder a su chantaje o permitir que formaciones ilegalizadas y reconocidas internacionalmente como bandas armadas concurran a las elecciones. Todas esas tonterías de “libertad”, “tolerancia” o “respeto” no son más que un ancla que les liga a su “pasado españolista” y de la que deben desprenderse con presteza si no quieren ser asociados con los “millones de falangistas” que moran en las “tierras castellanas”. Qué es esa afrenta de intentar poner freno a la “juventud vasca” y su derecho a ejercer la libertad de expresión libremente, quemando autobuses o cajeros; cómo es posible que no se entienda que “la solución al conflicto vasco” pasa por la liberación de cientos de asesinos (y la absolución de los que aún no están en la cárcel) y la integración de Navarra en el País Vasco; quién osa dudar de que los verdaderos héroes de la “revolución socialista vasca” son los valientes y aguerridos “gudaris” enviados por Dios para liberar al “pueblo euskaldún” de las “cadenas del franquismo”, mediante sus siempre justas y necesarias ollas exprés llenas de clavos y tornillos, ansiosos de cercenar y abrasar la carne de sus enemigos, o sus nunca bien ponderados tiros en la nuca, realizados de esta manera para así plasmar una vez más el coraje del “guerrero vasco”, que se enfrenta a sus víctimas sin el más mínimo ápice de cobardía.
En todo caso, sarcasmos aparte, vaya desde aquí mi apoyo para el Foro de Ermua y sus miembros. ¡Seguid resistiendo, valientes!. ¡No os dejéis amedrentar por la irracionalidad de quienes no quieren escuchar unas verdades demasiado incómodas para sus ambiguas conciencias y que hacen, y harán, lo imposible por acallar vuestras voces!.
1/04/2007
Hoy, algo más cercano al común de los mortales: la burrada que ha subido todo desde que empezó a funcionar el euro y la pérdida de poder adquisitivo que ha sufrido la mayoría de los españoles excepto, supongo, los que se beneficien del alza de los precios, y no quiero señalar a nadie. Todos lo sabíamos pero podemos comprobarlo una vez más en el artículo “Las compras que nunca hace el presidente“.
Lo de no saber cuánto cuesta un café (en una cafetería normal; una cafetería de trabajo/facultad o una máquina no cuentan) no pasa de ser una anécdota, aunque demuestra la lejanía de Zapatero respecto a la ciudadanía. Sin embargo, desdeñar las preocupaciones de los españoles columpiándose en interminables peroratas sobre macroeconomía y medidas a largo plazo sí es bastante más grave, porque al final lo que le importa al individuo de a pié es que con el mismo dinero cada vez compra menos y que el IPC es un engañabobos como otro cualquiera. Como leí ayer, no recuerdo dónde, quizás lo más sencillo hubiese sido decir “no lo sé”, pero los políticos sienten un pánico superlativo a pronunciar esas tres palabras.