1/04/2007

El euro, el euro

Hoy, algo más cercano al común de los mortales: la burrada que ha subido todo desde que empezó a funcionar el euro y la pérdida de poder adquisitivo que ha sufrido la mayoría de los españoles excepto, supongo, los que se beneficien del alza de los precios, y no quiero señalar a nadie. Todos lo sabíamos pero podemos comprobarlo una vez más en el artículo “Las compras que nunca hace el presidente“.

Lo de no saber cuánto cuesta un café (en una cafetería normal; una cafetería de trabajo/facultad o una máquina no cuentan) no pasa de ser una anécdota, aunque demuestra la lejanía de Zapatero respecto a la ciudadanía. Sin embargo, desdeñar las preocupaciones de los españoles columpiándose en interminables peroratas sobre macroeconomía y medidas a largo plazo sí es bastante más grave, porque al final lo que le importa al individuo de a pié es que con el mismo dinero cada vez compra menos y que el IPC es un engañabobos como otro cualquiera. Como leí ayer, no recuerdo dónde, quizás lo más sencillo hubiese sido decir “no lo sé”, pero los políticos sienten un pánico superlativo a pronunciar esas tres palabras.