Hoy, algo más cercano al común de los mortales: la burrada que ha subido todo desde que empezó a funcionar el euro y la pérdida de poder adquisitivo que ha sufrido la mayorÃa de los españoles excepto, supongo, los que se beneficien del alza de los precios, y no quiero señalar a nadie. Todos lo sabÃamos pero podemos comprobarlo una vez más en el artÃculo “Las compras que nunca hace el presidente“.
Lo de no saber cuánto cuesta un café (en una cafeterÃa normal; una cafeterÃa de trabajo/facultad o una máquina no cuentan) no pasa de ser una anécdota, aunque demuestra la lejanÃa de Zapatero respecto a la ciudadanÃa. Sin embargo, desdeñar las preocupaciones de los españoles columpiándose en interminables peroratas sobre macroeconomÃa y medidas a largo plazo sà es bastante más grave, porque al final lo que le importa al individuo de a pié es que con el mismo dinero cada vez compra menos y que el IPC es un engañabobos como otro cualquiera. Como leà ayer, no recuerdo dónde, quizás lo más sencillo hubiese sido decir “no lo sé”, pero los polÃticos sienten un pánico superlativo a pronunciar esas tres palabras.

