O al menos eso dirían algunos niños hace unos años. Porque parece ser que a algunos el terrorismo “se la pone dura”. Y ya da igual de qué signo sea éste. Estamos acostumbrados a que una pléyade de individuos afines a diversas causas independentistas se apunten al carro de la defensa de ETA y los viles asesinatos cometidos por esta banda armada, pues tienen la convicción de que ese es el camino adecuado para que los “pueblos subyugados bajo el férreo control del estado central-franquista” sean “liberados”. Sin embargo ahora descubrimos que se puede llegar más allá, que se puede apoyar cualquier tipo de terrorismo sin ningún prejuicio sobre su causa o las descerebradas ideas de quienes lo ejercen.
Efectivamente, una vez más, dos personajes que ya nos tienen acostumbrados a insultar a España y a los españoles con frecuencia, como son Pepe Rubianes y Oleguer Presas, deciden ponerse del lado de quienes quieren imponer su opinión mediante las bombas y los tiros en la nuca. Pero esta vez, haciendo un magnífico ejercicio de amor por la igualdad (¡para que luego nadie diga que no son unos auténticos demócratas convencidos!) deciden apoyar por igual el terrorismo etarra y el terrorismo anarquista. Ayer pudimos leer en el periódico cómo estos personajes presentaban un manifiesto a favor de la liberación de una terrorista anarquista, acusada de pertenencia a banda armada y posesión de explosivos, y hoy nos hemos enterado (no tengo enlaces, lo he leído en papel) que ambos, acompañados de otros “intelectuales” (Lluís Llach, Manu Chao, Quimi Portet, Gerard Quintana, Marina Rossell, Ferran Torrent, Ventura Pons y Joel Joan), piden la derogación de la (tan molesta últimamente) Ley Antiterrorista. Lo hicieron aprovechando el mismo acto, claro, lo que yo digo, para que los terroristas del mundo, de todo signo y condición, no se pongan celosos.
Y digo yo, ¿para cuándo saldrán Rubianes y Oleguer a presentar un manifiesto a favor del terrorismo islámico?. Pueden aprovechar ahora, que ha habido unos cuantos atentados, y así dejar contentos a todos los asesinos, secuestradores y torturadores del mundo.

