Hoy, una reflexión intemporal: siempre me ha llamado la atención, al visitar páginas “emblemáticas” de los movimientos de izquierda en la red, las expresiones alusivas a la violencia que suelen utilizar. No es nada infrecuente ver escritas cosas como “a las barricadas”, “a por ellos”, “por cada ofensa una venganza” y demás. Eso sin contar los continuos llamamientos a la “acción directa”, que no es más que un eufemismo para “repartir ostias y si se ponen tontos, fusilarlos”.
Por supuesto, todo esto también pasa en la derecha, pero sólo se encuentra en sitios muy específicos de la denominada “extrema derecha”, de “los nazis”. Sin embargo, se acepta su normalidad en la izquierda y es frecuente ver citadas páginas de ese corte en cualquier blog, foro o similar. Y a la gente que presume de esa ideología no se la margina ni se la aparta, ni se les considera radicales en forma alguna.
Luego, ¿quiénes son los que siempre están deseando volver a las trincheras para imponer su pensamiento?. Aunque quizás no les haga falta, sólo es necesario pasarse la norma suprema de convivencia de España, nuestra Constitución, por el forro de los mismísimos. No obstante, igual todo ésto que he dicho sólo me llama la atención a mí. Es posible que la sociedad tenga ya tan asumido lo que es habitual en la izquierda que sus pretensiones de conquistar el poder mediante la violencia no resulten llamativas, y haga tantos años que venimos soportando a todos su agit-props que ya nada nos sorprenda.
Ahora, habrá quien me diga que yo también soy un radical “del otro lado” y lo que me fastidia es no poder hacer las mismas cosas que ellos sin ser criticado ni marginado. Nada más alejado de la realidad, pero a palabras necias, oídos sordos.

