Antes de nada, pido disculpas por no haber escrito casi en un mes; se ha interpuesto entre mí y el teclado esa cosa llamada exámenes. En todo caso, un mes después todo sigue igual. Hoy hemos podido ver en el Congreso a un Gobierno que no reconoce ningún error y que sigue insistiendo sobre las mismas tesis de siempre.
Al parecer, no se ha hecho nada mal en materia antiterrorista y estamos “mejor que nunca”, supongo, o en todo caso “mejor que antes de iniciarse el proceso de paz”. Aunque los medios afines al PSOE, es decir, esa megacorporación llamada PRISA y alguno más, ya no añaden lo de “de paz” y le denominan simplemente “el proceso”, como si del de Kafka se tratase. Y bien pensado quizás le viene al pelo el nombre, pues al menos en lo extraño, descontrolado y esquizofrénico, sin olvidarse tampoco de lo siniestro, es muy similar al narrado por el autor checo.
Respecto al belicismo se sigue machacando con lo mismo: en este mundo sólo ha habido tres guerras últimamente, la Segunda Guerra Mundial (resumen para progres: nazis malos pero americanos también porque tiraron bombas nucleares), la de Vietnam (resumen para progres: americanos malos) y la de Irak (resumen para progres: americanos malos, Aznar malo, PP malo, ingleses malos pero quizás no tanto porque Blair dice que Zapatero es muy guapo y su mujer es una “rebelde de Dior y Gaultier” que le contesta a Bush). La de Yugoslavia depende, a ratos fue guerra y otros ratos misión de paz, depende de quién mandase lanzar las bombas y si tenía el beneplácito de Felipe González. Y por supuesto, este gobierno apuesta firmemente por la paz en todas las partes del mundo. ¿Soy yo el único que no pudo evitar soltar una risa cuando en otro momento de la intervención Zapatero se jactaba de “haber llevado a cabo la mayor venta de material bélico en la historia de España” como un logro económico más?. Al menos fue a Australia y no a alguno de nuestros nuevos amigos “antiimperialistas”.
Finalmente, el presidente nos brindó unos cuantos ataques personales a Rajoy, recordando su política de hace años (y eso que yo pensaba que el debate sobre “el estado de la nación” era sobre el estado actual de la misma), que no creo que puedan ser enmarcados en eso llamado “el talante”. Tampoco creo que sean muy talantosas las continuas conversaciones y caras de burla que el presidente ejecutaba mientras hablaba el líder de la oposición, pero quién sabe qué es adecuado y qué no lo es en estos tiempos de libertad y progreso.
En resumen: hemos visto a un Zapatero encantado de haberse conocido cuya cara de soberbia y autosuficiencia casi me produce arcadas al verle en el telediario mientras cenaba, pues por la tarde seguí el debate por la radio. No se si directamente es algo tonto, se inyecta por las mañanas endorfinas en vena, tiene una cohorte completa de pelotas alrededor las 24 horas del día o simplemente es de una maldad abyecta, pero estar contento con la sucesión de despropósitos y, por qué no decirlo así, cagadas mayúsculas que está llevando a cabo no deja de ser sorprendente como poco.

