Como todos sabréis, ayer hubo en San Sebastián un acto en contra de la bandera española. Podemos ver aquà una imagen de la concentración, en la que participaron miembros de la rama polÃtica de ETA, actualmente ilegalizada:

Lo que yo me pregunto es, ¿que pasarÃa si mañana yo organizase en mi ciudad una marcha en la que se portasen banderas vascas (en vasco, ikurriñas) tachadas?. Al dÃa siguiente, sin duda, el Gobierno Vasco tomarÃa todas las medidas legales, a través del Tribunal Superior de Justicia Vasco (que no sé si serÃa competente, IANAL, quizás lo hiciese mediante la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo), que la ley les permitiese contra mÃ, los organizadores de la concentración e incluso los participantes anónimos. El Gobierno de España declararÃa que las actuaciones judiciales servirÃan para ejemplificar la “normalidad democrática” de nuestro paÃs. Y asà sucesivamente. Pero como la bandera ultrajada es la española… no pasa nada en absoluto. Y dicen los medios que hay que consolarse porque “al menos este año no la han quemado”. Y le dijo el violador a su vÃctima: “puta, no lloriquees tanto, que al menos no te he matado”.
Y no es porque me importen mucho las banderas o los sÃmbolos como tales (no dejan de ser trozos de tela pintados, aunque lo importante es lo que representan: un estado democrático de derecho con libertades modernas, al menos de momento). Simplemente digo que hay un doble rasero muy importante y meterse con España “sale gratis”, mientras que los iluminados del nacionalismo perseguirán hasta las últimas consecuencias a quien ose ofender sus grandes e históricas naciones. Cosa que por cierto no se hace. Porque “los españoles” somos más decentes, más nobles, y nos dedicamos a defender lo nuestro, no a denostar lo de los demás. Y mientras esto pasa, el PSOE ya vuelve a estar negociando con ETA. No sé si he hecho bien saliendo de mi letargo estival.

