10/01/2008

¿No se saturan?

Es una pregunta que me hago cada poco después de ver un rato la tele. Porque pones cualquier programa, sin importar si es un concurso, un telediario, un programa de entretenimiento o incluso un espacio culinario y están cargando, en cualquier cadena, contra el PP, contra la derecha, contra la Iglesia, contra la COPE, contra Rajoy, contra Aznar, etc. Además, sin cortarse ni un pelo, se sienten imbuidos de la razón suprema y por tanto piensan que no necesitan disimular en absoluto antes de expresar sus opiniones aunque el tema del programa sea completamente diferente.

Y yo me pregunto, la gente de izquierdas o la gente del PSOE, ¿no se cansan? ¿No están ahogados ya de tanta propaganda “a su favor”? Porque yo pongo un rato, que sé yo, La Mañana de la COPE y sé que se van a meter con el gobierno, al fin y al cabo es un programa de información con una determinada línea que conozco perfectamente y sé a lo que me atengo antes de escucharlo. Sin embargo, si pongo un programa de esos que se llaman “late show” espero reírme un rato (o si pongo un concurso, espero ver fracasar al concursante que me cae mal), no que la gente esté de acuerdo con mis ideas. Pero no cejan. El chiste fácil contra el PP o similar llena muy rápidamente los guiones, al parecer, pero yo me cansaría si la situación fuese la inversa.

13/07/2007

De las barricadas y la violencia

Hoy, una reflexión intemporal: siempre me ha llamado la atención, al visitar páginas “emblemáticas” de los movimientos de izquierda en la red, las expresiones alusivas a la violencia que suelen utilizar. No es nada infrecuente ver escritas cosas como “a las barricadas”, “a por ellos”, “por cada ofensa una venganza” y demás. Eso sin contar los continuos llamamientos a la “acción directa”, que no es más que un eufemismo para “repartir ostias y si se ponen tontos, fusilarlos”.

Por supuesto, todo esto también pasa en la derecha, pero sólo se encuentra en sitios muy específicos de la denominada “extrema derecha”, de “los nazis”. Sin embargo, se acepta su normalidad en la izquierda y es frecuente ver citadas páginas de ese corte en cualquier blog, foro o similar. Y a la gente que presume de esa ideología no se la margina ni se la aparta, ni se les considera radicales en forma alguna.

Luego, ¿quiénes son los que siempre están deseando volver a las trincheras para imponer su pensamiento?. Aunque quizás no les haga falta, sólo es necesario pasarse la norma suprema de convivencia de España, nuestra Constitución, por el forro de los mismísimos. No obstante, igual todo ésto que he dicho sólo me llama la atención a mí. Es posible que la sociedad tenga ya tan asumido lo que es habitual en la izquierda que sus pretensiones de conquistar el poder mediante la violencia no resulten llamativas, y haga tantos años que venimos soportando a todos su agit-props que ya nada nos sorprenda.

Ahora, habrá quien me diga que yo también soy un radical “del otro lado” y lo que me fastidia es no poder hacer las mismas cosas que ellos sin ser criticado ni marginado. Nada más alejado de la realidad, pero a palabras necias, oídos sordos.