30/03/2008

A partir de Marzo

Supongo que no fui el único que oyó a nuestro presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, prometer durante la campaña electoral que “a partir de Marzo la situación económica va a mejorar”. Como no soy imbécil, o al menos no me lo considero, por supuesto ni me lo creí ni tampoco pienso que una crisis como la que nos está cayendo encima se pueda superar en tan sólo un mes. Pero es que no fui yo el que abrió la bocaza para hablar de “descensos en los precios” y “Champions League de la economía”, sino él, y él ha ganado las elecciones. Pues bien, estamos ya a día 30 señor Zapatero y creo que mañana tendré que pasarme por el supermercado así que ya le contaré cómo está el tema…

6/01/2008

De la quemazón y el cambio

Así como hace tres meses veía la situación bastante negra de cara a las elecciones de Marzo, últimamente empiezo a atisbar la posibilidad de que sí que se produzca un cambio. Y lo estoy notando en un sitio que nuestros políticos no acostumbran a conocer demasiado, en la calle. En resumen, que la gente cada día que pasa está más quemada, le están dando donde más duele. El dinero no les da, ésta ha sido una Navidad de centros comerciales abarrotados pero manos sin bolsas, el personal está ahogado en la deuda, piensan ya en dejar de beber leche, que ya está más cara que la gasolina (aunque el precio de ambas está en escalada). Y, por si todo esto no fuese suficiente, el triunfalismo de Zapatero parece que fuese una forma de reírse en nuestra cara, siendo la última vez hoy mismo.

Creo que ganarían mucho más reconociendo la gravedad de la situación, pero no seré yo quien vaya a Moncloa a decírselo, no soy asesor de campaña del PSOE. Pero hasta entonces, que sigan, que sigan aplicando eso que decía el buen amigo Goebbels: “una gran mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad”. Así que venga: “la economía está muy bien, pero mejorará después de Marzo”.

2/01/2008

¿Es Zapatero el presidente del gobierno?

Extraño título, supongo que estará pensando alguien. Pero no, no voy a discutir sobre la legitimidad de la elección de Zapatero como presidente del gobierno, eso se lo dejo a otros. Lo que voy a comentar es una tendencia en la gente del PSOE que vengo observando desde hace unos cuantos meses. Y es que, ante cualquier cosa que les digas que va mal en España, y son unas cuantas (precariedad laboral, inflación descontrolada, precio de la vivienda o de la gasolina, la falta de infraestructuras, los tipos de interés, etc), te contestan airados: “y Zapatero, ¡qué tendrá que ver con eso!”. Pues vaya, qué ánimo de continua exoneración, lo que yo digo: parece que Zapatero ya no fuese el presidente del gobierno. Nada es culpa suya o de su gobierno, siempre hay casualmente un agente externo para justificar cualquier cosa que vaya mal: la UE, Estados Unidos, las petroleras, el Banco Europeo…

Pues nada, cada cual que siga pensando lo que quiera, cuando estemos viviendo debajo de un puente y comiendo mondas de patata siempre podremos decir: “y Zapatero, ¡que tendrá que ver con esto!”.

Ah, por cierto, feliz 2008 para todos.

24/12/2007

Feliz Navidad

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¡Feliz Navidad para todos! ¡Y no olviden supervitaminarse y superenconejarse!

16/12/2007

El significado del euro, las propinas y el vicio de comer

En un nuevo intento de cargar las culpas de la situación económica sobre el ciudadano de a pié, Solbes nos ha dicho que los precios están como están porque no sabemos lo que vale un euro, dejamos mucha propina y tenemos el “vicio de comer y beber”. Pues bien, hoy voy a intentar contestar a estos cruciales interrogantes.

Sobre el valor del euro. ¿Cuánto vale un euro? Pues un euro vale una puta mierda. Un euro no vale 166,386 pesetas, vale de hecho menos de 20 duros, bastante menos, si tenemos en cuenta lo que se puede comprar con un euro. Ah, ¿qué resulta que en los mercados internacionales es una moneda fortísima que se está comiendo al dólar? ¡Pero es que yo no compro en los mercados internacionales, yo compro en las tiendas de mi ciudad, que no se rigen ni mucho menos por las leyes del comercio a gran escala! ¡Qué más me da que una empresa pueda importar un determinado producto un 10% más barato si su precio para el consumidor final, o sea un servidor, ha subido un 60 o un 70%!

Lo de las propinas… es que no tiene nombre. Porque yo me pregunto, ¿dejan los españoles propina en el supermercado? ¿Dejan propina cuando compran una casa? ¿Le dejan propina al banco al pagar la hipoteca? No, por supuesto que no. Así que, si salen a tomarse algo de vez en cuando y quieren dejar algo de propina tampoco se cae el mundo, porque desde luego sus gastos principales son los que he citado primero y no “un par de cafés”, como dice Solbes. Que además, ¿el café no cuesta 80 céntimos? En cualquier caso, yo creo que la tendencia es más bien no dejar propina (o dejarla muy escasa), porque la gente suele indignarse al ver el precio que le cobran por las cosas y no soltar ni un céntimo más a la hora de pagar.

Finalmente está lo del “vicio de comer y beber”. Sí, mire usted señor Solbes, tengo esa mala costumbre. Comer todos los días, incluso más de una vez, es una adicción de la que no puedo librarme por mucho empeño que ponga en ello. Las leyes de la termodinámica están contra mí en esta lucha, con lo que irremediablemente tengo que seguir comiendo y bebiendo. Aunque bueno, podría ser que millones de físicos y biólogos a lo largo de la historia se hayan equivocado y sea posible vivir sin comer ni beber. Suerte que ha venido un economista para iluminar su caverna de ignorancia.

15/12/2007

Hispania, tierra de conejos

Vista la etimología más probable del nombre de nuestro país, casi se podría pensar que es natural que quieran convertir a los españoles en unos grandes consumidores de conejo de cara a la Navidad. Porque ésta es la solución que se la ha ocurrido al gobierno de Rodriguez Zapatero para frenar la escalada de los precios de los productos básicos: sustituir los platos típicos de estas fiestas por un buen guiso de nuestro orejudo amigo (y un par de vasos de agua para acompañar, supongo). Como me dijo ayer una amiga, ¿qué será lo siguiente? ¿Recomendarnos que comamos topillos, y así de paso finiquitamos también el problema de la plaga? ¿Y qué tal si comemos mierda, que sale muy barata y la producimos nosotros mismos?

En serio, de todas las idioteces que han hecho los socialistas desde que están en el poder ésta me parece una de las afrentas más serias que hemos tenido que soportar los ciudadanos. Básicamente nos están diciendo: “trabajáis lo mismo que antes, ganáis lo mismo que antes, pero ahora sois todos pobres, asumidlo porque nosotros no vamos a mover ni un dedo”. Me gustaría a mí ver la mesa de Nochebuena de ZP (sin ninguna duda, nuestro ateo y anticatólico presidente celebrará como el que más la noche del nacimiento de Jesús), seguro que no tiene nada que ver con lo que el gobierno tan amablemente nos recomienda. Si es que ni siquiera pollo se puede comer, que también está caro, y la verdad es que me gusta bastante más que el conejo.

Finalmente, una reflexión. ¿Qué hubiese pasado si hace cuatro o cinco años un político del PP, cuando estaba en el gobierno, se hubiese atrevido a insinuar que para afrontar la pérdida de poder adquisitivo los españoles tenían que comer conejo? Jugando a ser adivino, se hubiese montado la gorda. La grande. La enorme. La monstruosa. Un escándalo de proporciones nunca vistas, las prensas de los periódicos funcionando a jornada completa, las televisiones inventando un torrente inacabable de chistes, parodias y gracietas al respecto, los jóvenes haciéndose camisetas a toda prisa que dijesen cosas como “que coma conejo su puta madre” (por cierto, igual me hago una). Manifestaciones por doquier. Los sindicatos en pié de guerra, huelgas generales. Pero como gobierna el PSOE, ¡no pasa nada! Always look on the bright side of life…

Estoy indignado, mucho, y supongo que se notará por el tono general de esta entrada, porque además me he ido calentando mientras escribía. Pues que se metan el conejo por donde les quepa o que revienten con las pantagruélicas comidas y cenas que se van a zumbar mientras se ríen a mandíbula batiente del resto de los españoles.

25/11/2007

España, marca registrada

Cómo se nota que vienen elecciones. Todas las noticias que leo, escucho y veo tienen la semilla del partidismo incorporada. Y me resulta muy gracioso cómo el PSOE pretende hacer de España, del concepto en sí de nuestro país, su baza más fuerte de cara a los comicios. En el último semestre antes de las elecciones quedan atrás todos los desprecios y afrentas y tenemos que escuchar todos los días eso de “¡gobierno de España!”, con voz atronadora y decidida, al final de un incontable número de anuncios. Que claro que es el “gobierno de España”, eso es totalmente evidente, pero uno es escéptico y no cree en las casualidades.

Por otro lado, la nueva campaña de los socialistas tiene escrito “ESPAÑA” en letra tamaño catedral y debajo alguna frasecilla más, creo que la tontería esa de “con Z de Zapatero”, pero talla liliputiense. Y es que España vende y es lo más de lo más, pero sólo a la hora de infectar el cerebro del votante meses antes del momento decisivo que asegurará la óptima colocación del culo de nuestros dirigentes en su cómoda poltrona. Menos mal que la gente cabal ama a su país e intenta que progrese unido todos los días del año, y no sólo de lunes a jueves las semanas impares de los años bisiestos, como hacen algunos.

Al hilo, esta tarde he estado en el hipermercado y he visto una cantidad impresionante de gente. Pero, amarga contradicción, no estaban comprando, estaban dando vueltas con sus carros casi vacíos y matándose por encontrar la oferta clave (que cada vez son más enrevesadas) que les permitiese ahorrar unos cuantos euros. Porque en esta España que mola tanto uno de los mayores problemas es la pérdida drástica de poder adquisitivo de sus ciudadanos, pero el gobierno ya ha dejado claro que no piensa hacer nada y ahí tenemos al dueto Solbes-ZP dispuesto a afirmar que estamos en la “Champions League” de la economía. Señores, el que Repsol presente una cuenta de resultados record no hace que la leche baje… aunque supongo que eso con un sueldo de ministro no importa tanto.

1/04/2007

El euro, el euro

Hoy, algo más cercano al común de los mortales: la burrada que ha subido todo desde que empezó a funcionar el euro y la pérdida de poder adquisitivo que ha sufrido la mayoría de los españoles excepto, supongo, los que se beneficien del alza de los precios, y no quiero señalar a nadie. Todos lo sabíamos pero podemos comprobarlo una vez más en el artículo “Las compras que nunca hace el presidente“.

Lo de no saber cuánto cuesta un café (en una cafetería normal; una cafetería de trabajo/facultad o una máquina no cuentan) no pasa de ser una anécdota, aunque demuestra la lejanía de Zapatero respecto a la ciudadanía. Sin embargo, desdeñar las preocupaciones de los españoles columpiándose en interminables peroratas sobre macroeconomía y medidas a largo plazo sí es bastante más grave, porque al final lo que le importa al individuo de a pié es que con el mismo dinero cada vez compra menos y que el IPC es un engañabobos como otro cualquiera. Como leí ayer, no recuerdo dónde, quizás lo más sencillo hubiese sido decir “no lo sé”, pero los políticos sienten un pánico superlativo a pronunciar esas tres palabras.