24/05/2008
No soy ni católico ni cristiano. Lo digo desde el principio, no es una excusa porque si lo fuese no me avergonzaría, sino un aviso para navegantes. A pesar de ésto, estoy harto del bombardeo al que, aquellos que se autodenominan ateos pero realmente sólo son anticatólicos, nos someten diariamente. Curiosamente, la ofensiva al respecto de los medios de comunicación se ha acompañado, tiempo después, con una propuesta de reforma de la Ley de Libertad Religiosa por parte del gobierno de Zapatero. Que parece que lo de la libertad religiosa lo hubiera inventado él; el día menos pensado oiré a alguien por la calle diciendo: “¿oye, sabes qué? que ahora, con Zapatero, puedes no ser católico si no quieres”.
Volviendo a lo de los medios, he dejado de ver muchos programas que antes sí veía, o al menos soportaba, porque lo único que escucho es “los obispos tal, los obispos cual”, y falta el día en que los obispos me manden a mí hacer algo. Supongo que todos sabemos de qué cadena de televisión hablo, claro, y jamás ningún medio de comunicación había tomado partido de una manera tan brutal en algo que debería ser una elección personal en conciencia. Me refiero, por supuesto, a lo de la casillita de marras.
Luego está lo de “la religión en las escuelas”. Y venga a extender mentiras sobre el tema. Yo, nacido en el 83, nunca he tenido que estudiar religión por obligación ni en el colegio ni en el instituto (ni en la universidad, claro). Y nunca contó para nota. Debe ser que los centros educativos donde yo estudié se alejaban de la Tierra a una velocidad cercana a la de la luz y por tanto se regían por unas leyes diferentes, porque todo el mundo sabe que cuando gobernaba el PP te obligaban a ir a la clase de religión azotándote con un látigo y la nota que obtuvieses en esta asignatura suponía el 60% o el 70% de la nota global del curso. De todas formas, no os preocupéis, para solucionar el problema Zapatero no quitará las clases de religión católica sino que meterá clases de todas las demás religiones. Es lo que el talante exige.
Otra cosa muy importante es quitar el crucifijo y la Biblia de la mesa presente en la toma de posesión de los ministros y otros cargos relevantes. Lo que quizás alguno no sabe es que si el que va a tomar posesión de su cargo así lo solicita, le pueden poner allí los símbolos sagrados de cualquier otra religión, y jurar su cargo sobre o en presencia de ellos. No obstante, para el uso nulo que le dan los ministros de Zapatero a la Biblia en este acto, tampoco importa mucho que esté o no, creo yo.
Finalmente, de la religión musulmana ni hablar. Esa no tiene nada de malo, esa sólo representa la diversidad cultural de pueblos remotos y culturas diferentes. Si tratan mal a las mujeres, hay que respetarlo, son sus costumbres. ¿Quiénes somos nosotros para cuestionarlas? Nosotros cuestionamos las costumbres de la Iglesia Católica, que aunque intente dar una imagen de modernidad y fingir que se adapta a los tiempos actuales, en el fondo sabemos que es la encarnación del mal. Y además, ¿que en nombre del Islam se cometen atentados cada dos por tres, que está presente en todas o casi todas las guerras que hay ahora mismo en el mundo, que algunos fanáticos que lo defienden desean que se extienda a todos los países, cueste lo que cueste y sin importar el reguero de muerte que deje tras de sí? ¡No importa! Porque la Iglesia Católica, hace 500 años, hizo…
En definitiva, parece que algunos se quieren cargar de un plumazo la herencia católica, de siglos y siglos, de nuestro país. Hacer como si no hubiese existido nunca. Y eso es lo más importante: el Euribor al 5% y la comida básica a precios de lujo son problemas secundarios. Y de los combustibles ni hablar. Pero lo que España reclama a gritos es que quiten el crucifijo de las tomas de posesión de los ministros.
6/03/2008
Acabo de encontrarme con un repulsivo vídeo de ayer mismo en el que aparece Mª Teresa Fernández de la Vega adoctrinando políticamente a niños de la ESO, de 15 y 16 años, en un colegio de Valencia. Ésto es lo que el PSOE quiere en nuestras escuelas. Una futura generación de robovotantes bien amaestrados, prestos para servir a la “democracia” depositando su papeleta.
20/08/2007
Simplemente un enlace (por demanda popular, aunque por medios ajenos a este blog) sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Recomiendo su lectura completa, pues no tiene desperdicio.
¿Es ésta la educación que queremos dar a nuestros hijos?. Quien conteste que sí podrá imaginarse que en el futuro su hijo no pegará a otros niños para quitarles el dinero o por simple diversión (creo que la propaganda de Zapatero dice que es lo que va a conseguir esta asignatura) sino que les zurrará “por fachas”:
- Hola hijo, ¿qué tal en el cole?.
- Muy bien papá, en el recreo hemos cerrado la zona de arena con unas cuerdas para simular un “campo de reeducación” y hemos internado a Juan José y a Luis allí. Su punto de vista neoliberal sobre la política económica estadounidense de los años 80 y 90 me pone enfermo. Después hemos fusilado con nuestros tirachinas (¡y canicas de las gordas!) a Martita porque nos hemos enterado a través de nuestra red de informadores del parque de debajo de su casa que su padre un día compró El Mundo porque quería hacer una colección de láminas o algo así. En todo caso, sucias excusas capitalistas para justificar lo injustificable.
- Así me gusta hijo mío. Eres un sol, el ojito derecho de tu padre. Algún día llegarás a ministro, como yo.
Nota no relacionada: últimamente estoy teniendo toneladas (miles) de comentarios de spam, que para diligentemente el Akismet. Pero cuando los voy a borrar no puedo revisarlos todos uno por uno para comprobar si ha habido algún falso positivo, por lo que si alguien escribe un comentario y ve que no aparece en la entrada correspondiente le rogaría que me lo comentase a través de la dirección de email disponible en la sección de contacto.
17/05/2007
Hoy inicio una serie de artículos titulada “Lecciones para la izquierda”; estoy convencido de que el título motivará que sea tildado de prepotente a la velocidad del rayo. En ellos intentaré desgranar aspectos de la vida cotidiana que por alguna extraña razón se escapan de la comprensión de la izquierda española. Hoy comenzaré hablando sobre un elemento muy importante en el día a día del radioyente: el dial o selector de frecuencias de un receptor común de radio comercial. Podemos ver cómo es, al menos en parte, en la siguiente imagen:

Como se puede ver, presenta una escala graduada de frecuencias, que en el caso de la FM suelen estar indicadas en Megahercios, así como una barra que indica cuál de ellas está seleccionada para su recepción en un momento dado. Para desplazar esta marca y así poder recibir una señal en una frecuencia diferente suele accionarse una rueda, ligeramente dentada para evitar que resbale, que el aparato de radio presenta en uno de sus laterales, como puede observarse en la siguiente imagen:
Ni que decir tengo que en los modelos más modernos la ruedecilla puede haber sido sustituida por un mando giratorio (totalmente fuera de la carcasa, común en modelos más grandes) o incluso por botones; y el propio dial por una pantalla LCD que muestra la frecuencia sintonizada en cada momento.
Analicemos ahora los aspectos prácticos del conjunto dial-ruedecilla. Como ya he comentado, el objetivo es cambiar la frecuencia de recepción del aparato de radio. ¿Y qué conseguimos con ésto?. Poder sintonizar las diferentes emisoras, tanto de ámbito local como nacional, de una forma cómoda, utilizando simplemente un dedo. Recomiendo encarecidamente desde aquí a toda la izquierda española que utilice con alegría el dial, pues por alguna extraña razón que no acierto a comprender están todos atascados escuchando continuamente la COPE (u Onda Cero en su defecto), y tragándose enteros programas que no son de su agrado como “La Mañana”, con Federico Jiménez Losantos, “La Linterna”, con César Vidal o “Herrera en la Onda”, con Carlos Herrera. Es curioso, pero un mecanismo tan sencillo permite al izquierdista huir rápidamente de las opiniones que le incomodan, y sin embargo se pasan la vida protestando porque la gente ejerza libremente su derecho a expresarse y pidiendo el cierre de cadenas de radio. ¡Con lo sencillo que es cambiar de emisora!. Yo lo hago con mucha frecuencia: es cuestión de mover ligeramente el dial y opera la magia, automáticamente enmudece la emisora que estuviese escuchando y otra voz o melodía inunda prestamente mi sentido auditivo.
Es muy gracioso leer entrevistas en las que el entrevistado comienza diciendo “por supuesto que no escucho la COPE, es repulsiva” pero sin embargo después se conoce al dedillo la programación completa y hasta la última coma de lo que se ha dicho en ella. ¡Cuánto masoca hay suelto por España!.
Y ojo, con esto no quiero decir que no se puedan criticar los medios que nos venga en gana. Yo de hecho critico con frecuencia programas que no me gustan, incluso desde este blog, pero no escucho, veo o leo por sistema cosas que no me gustan. Muchas noches, por ejemplo, mientras el resto de cadenas están en anuncios, pongo el programa de Eva Hernández un rato para reírme del sectarismo que destila la señora. Pero cuando me carga demasiado lo quito, y en ningún caso voy a pedir el cierre de una cadena porque no me guste lo que digan. Y para dirimir aspectos más profundos del asunto (que si injurias, que si calumnias), ahí están los tribunales de justicia, no es necesario inventarse comités audiovisuales como el famoso CAC catalán para ejercer la censura a discreción de los políticos de turno. Aunque claro, para gran parte de la izquierda es una fantasía mucho más placentera la idea de silenciar determinados medios y opiniones en vez de simplemente ignorarlas si no son capaces de aguantar que alguien discrepe de ellos.
29/09/2006
Advertencia: esta entrada contiene lenguaje vulgar y obsceno, pero he considerado necesario utilizarlo para ilustrar lo que en ella cuento.
Desde hace tiempo conozco las cosas que pueden ver nuestros hijos (bueno, yo aún no tengo) en la televisión todas las tardes, pero lo que acabo de ver hace un rato en eso que llaman “el tomate” me parece aberrante en grado sumo.
Cariacontecido he asistido a la narración de una actriz porno en la que contaba cara a la cámara, además de enseñar su muy nutrida y aireada delantera, que puede sacarse 20 (o número similar) metros de cadena metálica del coño, lanzar dardos o pelotas de ping pong con él o incluso, llenándoselo de leche o tinta (supongo que no venenosa), escribir o firmar. Después han salido unas apasionantes escenas de la tal Lucia Lapiedra comiendo pollas y chupando tetas, así como de su “doble”, que también mantenía actitudes similares en otros cortes de películas. Finalmente, hemos podido contemplar a Mercedes Milá paseando por pasillos llenos de consoladores, vibradores y demás artículos de estimulación sexual.
Una cosa es huir de los tabúes excesivos que sólo hacen daño a largo plazo y otra es esto, que parece la televisión por la tarde el canal Playboy. Tampoco soy partidario de la “televisión canguro”, es decir, de dejar a los niños ahí tragando lo que sea sin ninguna supervisión paterna. Pero es que se ponga lo que se ponga sólo se ven tetas, culos, pollas y coños, joder. Y sí, eso también, joder.
Yo cuando era niño recuerdo llegar del colegio y ver dibujos, no a unos “grandes hermanos” copulando debajo un edredón blanco.
31/07/2006
Posible ejercicio de la asignatura de educación para la ciudadanía, promovida por el gobierno socialista. Ya corregido, además:
La imagen no está demasiado elaborada, simplemente surgió como una broma y así quedó.