29/02/2008

¡Ay qué nervios!

Archivado en: Elecciones, Humor — phestar @ 17:34
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Bueno, bueno, bueno. Ya no queda nada para el 9 de Marzo. Un poco más de una semana. Y las cosas se están poniendo verdaderamente calientes. No se puede hacer nada sin oír hablar de elecciones, sin que todo esté en clave electoral ya. El otro día me llegó el “kit del no votante” del PSOE, campaña para fomentar la participación, que en teoría les beneficia. Y las páginas de Internet, incluso las más generales o habitualmente copadas por noticias tecnológicas, son un hervidero de propaganda, normalmente de izquierdas, supongo que debido a esos miles de jóvenes que, según se rumorea, el PSOE tiene contratados para llenar la red de mensajes partidistas.

Que llegue el 9 de marzo ya

Resistid como podáis hasta entonces.

17/05/2007

Lecciones para la izquierda I: el dial

Hoy inicio una serie de artículos titulada “Lecciones para la izquierda”; estoy convencido de que el título motivará que sea tildado de prepotente a la velocidad del rayo. En ellos intentaré desgranar aspectos de la vida cotidiana que por alguna extraña razón se escapan de la comprensión de la izquierda española. Hoy comenzaré hablando sobre un elemento muy importante en el día a día del radioyente: el dial o selector de frecuencias de un receptor común de radio comercial. Podemos ver cómo es, al menos en parte, en la siguiente imagen:

Dial

Como se puede ver, presenta una escala graduada de frecuencias, que en el caso de la FM suelen estar indicadas en Megahercios, así como una barra que indica cuál de ellas está seleccionada para su recepción en un momento dado. Para desplazar esta marca y así poder recibir una señal en una frecuencia diferente suele accionarse una rueda, ligeramente dentada para evitar que resbale, que el aparato de radio presenta en uno de sus laterales, como puede observarse en la siguiente imagen:

Radio

Ni que decir tengo que en los modelos más modernos la ruedecilla puede haber sido sustituida por un mando giratorio (totalmente fuera de la carcasa, común en modelos más grandes) o incluso por botones; y el propio dial por una pantalla LCD que muestra la frecuencia sintonizada en cada momento.

Analicemos ahora los aspectos prácticos del conjunto dial-ruedecilla. Como ya he comentado, el objetivo es cambiar la frecuencia de recepción del aparato de radio. ¿Y qué conseguimos con ésto?. Poder sintonizar las diferentes emisoras, tanto de ámbito local como nacional, de una forma cómoda, utilizando simplemente un dedo. Recomiendo encarecidamente desde aquí a toda la izquierda española que utilice con alegría el dial, pues por alguna extraña razón que no acierto a comprender están todos atascados escuchando continuamente la COPE (u Onda Cero en su defecto), y tragándose enteros programas que no son de su agrado como “La Mañana”, con Federico Jiménez Losantos, “La Linterna”, con César Vidal o “Herrera en la Onda”, con Carlos Herrera. Es curioso, pero un mecanismo tan sencillo permite al izquierdista huir rápidamente de las opiniones que le incomodan, y sin embargo se pasan la vida protestando porque la gente ejerza libremente su derecho a expresarse y pidiendo el cierre de cadenas de radio. ¡Con lo sencillo que es cambiar de emisora!. Yo lo hago con mucha frecuencia: es cuestión de mover ligeramente el dial y opera la magia, automáticamente enmudece la emisora que estuviese escuchando y otra voz o melodía inunda prestamente mi sentido auditivo.

Es muy gracioso leer entrevistas en las que el entrevistado comienza diciendo “por supuesto que no escucho la COPE, es repulsiva” pero sin embargo después se conoce al dedillo la programación completa y hasta la última coma de lo que se ha dicho en ella. ¡Cuánto masoca hay suelto por España!.

Y ojo, con esto no quiero decir que no se puedan criticar los medios que nos venga en gana. Yo de hecho critico con frecuencia programas que no me gustan, incluso desde este blog, pero no escucho, veo o leo por sistema cosas que no me gustan. Muchas noches, por ejemplo, mientras el resto de cadenas están en anuncios, pongo el programa de Eva Hernández un rato para reírme del sectarismo que destila la señora. Pero cuando me carga demasiado lo quito, y en ningún caso voy a pedir el cierre de una cadena porque no me guste lo que digan. Y para dirimir aspectos más profundos del asunto (que si injurias, que si calumnias), ahí están los tribunales de justicia, no es necesario inventarse comités audiovisuales como el famoso CAC catalán para ejercer la censura a discreción de los políticos de turno. Aunque claro, para gran parte de la izquierda es una fantasía mucho más placentera la idea de silenciar determinados medios y opiniones en vez de simplemente ignorarlas si no son capaces de aguantar que alguien discrepe de ellos.

28/03/2007

Los humoristas y su impresionante capacidad creativa

Archivado en: Medios, Humor — phestar @ 03:25
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Muchas veces viendo la tele pienso en la increíble cantidad de humoristas que se irían al paro en este país si no existiesen Aznar (aunque también valen Acebes o Zaplana), Bush y Blair. Siempre los mismos chistes y los mismos tópicos, ¡qué aburrimiento!.