Era de esperar, pero no supuse que lo hiciesen tan pronto. Ya están pidiendo su “premio”: un grupo de eurodiputados pide legalizar a Batasuna en respuesta a la tregua. Ahora le toca demostrar al gobierno si esta vez va a hacer las cosas bien o prefiere volver a caer en la trampa de los terroristas.
Hora de cobrar
La risa del asesino

Mirad cómo ríe la rata falsificadora.
La invasión anticatólica
No soy ni católico ni cristiano. Lo digo desde el principio, no es una excusa porque si lo fuese no me avergonzaría, sino un aviso para navegantes. A pesar de ésto, estoy harto del bombardeo al que, aquellos que se autodenominan ateos pero realmente sólo son anticatólicos, nos someten diariamente. Curiosamente, la ofensiva al respecto de los medios de comunicación se ha acompañado, tiempo después, con una propuesta de reforma de la Ley de Libertad Religiosa por parte del gobierno de Zapatero. Que parece que lo de la libertad religiosa lo hubiera inventado él; el día menos pensado oiré a alguien por la calle diciendo: “¿oye, sabes qué? que ahora, con Zapatero, puedes no ser católico si no quieres”.
Volviendo a lo de los medios, he dejado de ver muchos programas que antes sí veía, o al menos soportaba, porque lo único que escucho es “los obispos tal, los obispos cual”, y falta el día en que los obispos me manden a mí hacer algo. Supongo que todos sabemos de qué cadena de televisión hablo, claro, y jamás ningún medio de comunicación había tomado partido de una manera tan brutal en algo que debería ser una elección personal en conciencia. Me refiero, por supuesto, a lo de la casillita de marras.
Luego está lo de “la religión en las escuelas”. Y venga a extender mentiras sobre el tema. Yo, nacido en el 83, nunca he tenido que estudiar religión por obligación ni en el colegio ni en el instituto (ni en la universidad, claro). Y nunca contó para nota. Debe ser que los centros educativos donde yo estudié se alejaban de la Tierra a una velocidad cercana a la de la luz y por tanto se regían por unas leyes diferentes, porque todo el mundo sabe que cuando gobernaba el PP te obligaban a ir a la clase de religión azotándote con un látigo y la nota que obtuvieses en esta asignatura suponía el 60% o el 70% de la nota global del curso. De todas formas, no os preocupéis, para solucionar el problema Zapatero no quitará las clases de religión católica sino que meterá clases de todas las demás religiones. Es lo que el talante exige.
Otra cosa muy importante es quitar el crucifijo y la Biblia de la mesa presente en la toma de posesión de los ministros y otros cargos relevantes. Lo que quizás alguno no sabe es que si el que va a tomar posesión de su cargo así lo solicita, le pueden poner allí los símbolos sagrados de cualquier otra religión, y jurar su cargo sobre o en presencia de ellos. No obstante, para el uso nulo que le dan los ministros de Zapatero a la Biblia en este acto, tampoco importa mucho que esté o no, creo yo.
Finalmente, de la religión musulmana ni hablar. Esa no tiene nada de malo, esa sólo representa la diversidad cultural de pueblos remotos y culturas diferentes. Si tratan mal a las mujeres, hay que respetarlo, son sus costumbres. ¿Quiénes somos nosotros para cuestionarlas? Nosotros cuestionamos las costumbres de la Iglesia Católica, que aunque intente dar una imagen de modernidad y fingir que se adapta a los tiempos actuales, en el fondo sabemos que es la encarnación del mal. Y además, ¿que en nombre del Islam se cometen atentados cada dos por tres, que está presente en todas o casi todas las guerras que hay ahora mismo en el mundo, que algunos fanáticos que lo defienden desean que se extienda a todos los países, cueste lo que cueste y sin importar el reguero de muerte que deje tras de sí? ¡No importa! Porque la Iglesia Católica, hace 500 años, hizo…
En definitiva, parece que algunos se quieren cargar de un plumazo la herencia católica, de siglos y siglos, de nuestro país. Hacer como si no hubiese existido nunca. Y eso es lo más importante: el Euribor al 5% y la comida básica a precios de lujo son problemas secundarios. Y de los combustibles ni hablar. Pero lo que España reclama a gritos es que quiten el crucifijo de las tomas de posesión de los ministros.
En defensa del crimen
Me salto un semáforo, tiro la basura antes de las 9, robo el televisor a los vecinos, tomo prestado un coche para dar una vuelta, secuestro a un niño y pido rescate, mato a palos a un perro, asesino al del estanco, le prendo fuego a un bosque, me salto la mediana de una autovía y hago estrellarse a los coches de enfrente, le sustraigo su arma, de forma disimulada, a un policía, atraco una tienda de tresillos y me cargo a tiros a los dependientes, violo a una muchacha de 16 años a la salida de una discoteca, cuelgo fotos de pornografía infantil en Internet, violento informáticamente sistemas ajenos, utilizo documentación falsa, tomo rehenes en un avión y lo hago explotar con una bomba, corto los frenos de coches al azar y me divierto viendo a sus conductores estrellarse, enveneno los ríos vertiendo mercurio y aceite de motor, me deshago de cadáveres cerca de zonas habitadas, opero en los mercados financieros haciendo uso de información privilegiada, echo las bolsas al azar en los contenedores para reciclar, acuchillo repetidamente a mi esposa, tiro piedras desde puentes intentando dar a los vehículos que pasan por debajo, apaleo prostitutas, le prendo fuego a mendigos, coloco obstáculos en las carreteras, irrumpo en la facultad blandiendo una motosierra y cercenando unos cuantos miembros, me voy sin pagar de las cafeterías…
Bueno, realmente yo no hago todo eso. Pero, si lo hiciese, me cogiesen, me juzgasen y me condenasen, ¿habría miles de personas manifestándose para cuestionar las decisiones judiciales sobre mis delitos? Habrá quien diga, “por supuesto que no, eso sería ridículo”. Pues cada uno que se aplique el cuento…
De la Constitución en su aniversario
Como soy un derechoso fascista comeniños, sin corazón ni cerebro, hoy os confieso me la pone dura la Constitución española. Eso de que “todos los españoles son iguales” me excita sobremanera, así como aquello otro de “la integridad territorial” o incluso esa otra parte tan bonita que dice que “la bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja…”. Y que le voy a hacer si sigo creyendo en esos ideales tan caducos en vez de depositar mi fe en “realidades nacionales”, “comunidades históricas” y demás zarandajas. Así que, para todos los retrógrados que piensan como yo: ¡feliz día de la Constitución!
De las banderas y el doble rasero
Como todos sabréis, ayer hubo en San Sebastián un acto en contra de la bandera española. Podemos ver aquí una imagen de la concentración, en la que participaron miembros de la rama política de ETA, actualmente ilegalizada:

Lo que yo me pregunto es, ¿que pasaría si mañana yo organizase en mi ciudad una marcha en la que se portasen banderas vascas (en vasco, ikurriñas) tachadas?. Al día siguiente, sin duda, el Gobierno Vasco tomaría todas las medidas legales, a través del Tribunal Superior de Justicia Vasco (que no sé si sería competente, IANAL, quizás lo hiciese mediante la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo), que la ley les permitiese contra mí, los organizadores de la concentración e incluso los participantes anónimos. El Gobierno de España declararía que las actuaciones judiciales servirían para ejemplificar la “normalidad democrática” de nuestro país. Y así sucesivamente. Pero como la bandera ultrajada es la española… no pasa nada en absoluto. Y dicen los medios que hay que consolarse porque “al menos este año no la han quemado”. Y le dijo el violador a su víctima: “puta, no lloriquees tanto, que al menos no te he matado”.
Y no es porque me importen mucho las banderas o los símbolos como tales (no dejan de ser trozos de tela pintados, aunque lo importante es lo que representan: un estado democrático de derecho con libertades modernas, al menos de momento). Simplemente digo que hay un doble rasero muy importante y meterse con España “sale gratis”, mientras que los iluminados del nacionalismo perseguirán hasta las últimas consecuencias a quien ose ofender sus grandes e históricas naciones. Cosa que por cierto no se hace. Porque “los españoles” somos más decentes, más nobles, y nos dedicamos a defender lo nuestro, no a denostar lo de los demás. Y mientras esto pasa, el PSOE ya vuelve a estar negociando con ETA. No sé si he hecho bien saliendo de mi letargo estival.
Secuestro con segundas
Por supuesto, es la noticia del día. Tanto del de ayer como del de hoy. Hablo, por supuesto, del secuestro de la revista semanal de humor El Jueves por publicar una caricatura de Felipe y Letizia en “actitud indecorosa” en portada. Con independencia de mi opinión sobre el asunto, aunque dejando claro que no soy monárquico y que a veces me río leyendo El Jueves, aunque giren a la izquierda en la mayoría de las intersecciones, lo que me pregunto es, ¿cuáles son las motivaciones de Conde Pumpido en particular, y del gobierno en general, al instar ésta actuación judicial?.
Sin lugar a dudas, lo que de otra manera no hubiese pasado de “una gracieta” que hubiesen disfrutado (o no) los lectores habituales de El Jueves, así como algún transeúnte que dirigiese su mirada a las revistas al pasar por delante de un kiosko, se ha convertido en un hecho de repercusión mundial. No queda nadie en España (quizás algún niño, aunque en esta época vete a saber) que no haya visto la portada de marras. Medios internacionales como la BBC se están haciendo eco de la noticia. La opinión pública está entre divertida y sorprendida por el hecho, recordando épocas pasadas en las que el secuestro de medios era habitual y debatiendo sobre los límites de la libertad de expresión. La Casa Real, muy inteligentemente, se ha desligado con celeridad de todo el asunto. En definitiva, el remedio ha sido peor que la enfermedad.
Y yo movido por la conspiranoia me pregunto, ¿estaba calculado?. ¿Se hace para proteger a la Corona, para perjudicarla o para tapar algún escándalo del PSOE, por ejemplo lo del barco de Ibiza, como se ha hecho últimamente siempre que ha surgido algo lesivo para la reputación del gobierno?. La verdad es que no me consigo inclinar por ninguna de las teorías, pues todos los días entra en mi casa El País (no porque yo quiera) y he podido comprobar cómo PRISA y el PSOE ejercen a diario el más absoluto servilismo en sus tratos con la Casa Real. Pero con “Zapatero el revolucionario” a las riendas, ¡vete a saber!. Vamos, que estoy indeciso y me está creando cierta desazón, sólo hay que ver la hora a la que estoy escribiendo ésto. ¿Alguna opinión al respecto que me pueda sacar de mis dudas?.
Levantando el pie
Me lo estoy viendo venir. De aquí al final de la legislatura, para lo que ya no falta demasiado, el gobierno socialista va a aplicar tres principios fundamentales, que después detallaré, para intentar asegurarse una victoria en las elecciones, no lo quiera Dios. Bueno, entendiendo por supuesto “victoria” como “mayoría tal que, pactando con todos los partidos nacionalistas de España, permita controlar el Congreso con una diferencia igual o superior a un escaño respecto al Partido Popular”. Aunque suene como eso de “en Escocia hay al menos un campo que contiene al menos una oveja que tiene al menos un lado negro”.
Ahora, a por las tres máximas:
- No promulgar leyes demasiado polémicas, hacer cesiones exageradas a los socios antiespañolistas del gobierno (aunque para ésto les han legado muy a deshora las pretensiones del gobierno catalán de ocuparse totalmente de la gestión tributaria) o seguir de forma muy marcada con la política de tolerancia hacia el terrorismo aplicada hasta ahora. A ésto es lo que me refiero con el título de esta entrada. Porque los miembros del gobierno listos se han dado cuenta de que si una legislatura tiene cuatro años, hay que reservar los primeros y los últimos seis meses para ser comedido y no asustar al electorado, no mucho al menos. Pero en los tres años que hay por el medio se puede hacer cualquier barrabasada y de hecho así se ha hecho.
- Ante cualquier escándalo que surja cuya responsabilidad sea directamente del gobierno o de prefecturas locales del Partido Socialista, actuar omitiendo cualquier información y evitando directamente hablar del tema. Para este propósito viene muy bien el hecho de tener controladas la mayoría de cadenas de radio, televisión y medios escritos del país a través de la macrocorporación PRISA, así como la situación de permanente secuestro de los medios públicos. También está de perlas haber conseguido convencer a la opinión pública española de que escuchar la COPE o leer El Mundo es un asunto únicamente de radicales. Aunque continuamente suban en oyentes y lectores.
- Corolario: si no se puede tapar un escándalo determinado, se intentará echarle la culpa del mismo al PP, aunque sea totalmente descabellado. El votante medio del PSOE, al escuchar esto, se dará por satisfecho, pues es “lo que quiere oír”, y no se molestará en investigar la veracidad de la acusación.
- Finalmente, seguir machacando con lo mismo de siempre, porque debe ser lo único que hizo mal el PP en sus ocho años de gobierno, o al menos lo único que se le echa en cara: “la guerra ilegal”, “el partido de la guerra”, “el partido que traicionó la confianza de los españoles”, “el gobierno que mintió a todo un país”, etc, etc, etc. Bueno, también está lo del Prestige, por supuesto, pero de eso ahora conviene no hablar mucho.
Por supuesto, todos los socios del PSOE aplicarán las mismas reglas (salvo la de pedir cosas, que eso sí que no lo pueden contener), dando de nuevo la sensación de “todos menos el PP” que tanto les conviene para convencer a los españoles de que sólo existe un partido, un pensamiento y una forma de hacer las cosas en este país. Con talante, al estilo Zapatero, sin llevarle la contraria a partidos con 100.000 votos, que son los que importan, y no los que tienen más de diez millones.
Así que cada día que pasa más me temo que en marzo pase lo peor, teniendo en cuenta de que en maestría propagandística nadie gana a la izquierda, aunque prefiero no pensarlo. ¿Algún amable lector que me cure de mi pesimismo nocturno, por favor?.
Nobody expects the Spanish… SGAE
Efectivamente, el gobierno pretende que a partir de ahora la SGAE (y “entidades de gestión” similares) ejerza la censura en Internet. No me gusta utilizar la negrita para remarcar conceptos pues pienso que en ocasiones insulta a la inteligencia del lector indicándole qué es y qué no es importante en vez de dejarle decidir a él, pero esta vez me parece una violación demasiado flagrante de nuestros derechos como para no hacerlo.
Hace años, cuando se publicó la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información), una de las cosas más criticadas de ella fue que permitía que una “autoridad competente” pudiese pedir a los prestadores de servicios que retirasen “contenidos supuestamente ilegales”. En este país esas cosas normalmente las decide un juez, pero la ley dejaba abierta la cuestión. Ahora ya sabemos que serán los ladrones de la SGAE los que decidan qué es y qué no es legal.
El día menos pensado puedes tener tu página cerrada porque has criticado al amante de los polvos blancos y meador de multitudes Ramoncín (perdón, Don Ramón), a los rojos acomodados Ana Belén y Victor Manuel, a cualquier miembro de la familia Bardem o a los múltiples palmeros del “No a la Guerra” que de vez en cuando aparecen en los medios protagonizando alguna reivindicación justa (¡sin duda!), como una manifestación de apoyo al régimen de Fidel Castro o a la “causa vasca”. Y no hay forma de librarse: yo alojo mis propias páginas así que soy mi propio prestador de servicios a ese nivel, pero estoy seguro de que si yo no les hago caso se dirigirán prestos y veloces a quien me proporciona la conexión a Internet donde está este servidor. Todos conocemos además el funcionamiento mafioso de la SGAE, que envía matones por los bares para recaudar su impuesto revolucionario y remite cartas amenazantes exigiendo el pago inmediato, de forma muy similar a como hacen las bandas terroristas, así que no creo que se vaya a andar con remilgos a la hora de cumplir su nuevo cometido.
En definitiva, como finalmente esto se lleve a cabo, será un día triste para la democracia y la libertad de expresión, pues volveremos al siglo XVI a una velocidad pasmosa. Tenemos que hacernos oír ya mismo, porque ésta puede ser la ocasión que está esperando el PSOE para acallar toda la “disidencia” que existe en Internet respecto a su “proyecto para España y los españoles”. Porque igual que pueden cerrarte el chiringuito por criticar a Teddy Bautista (perdón, Don Eduardo) pueden hacerlo por meterte con Zapatero o con su política.
Sin esperanza
Después de la reciente absolución de Arnaldo Otegui tras la retirada de la acusación por parte de la independentísima fiscalía (sigo sin entender cómo en un país con supuesta separación de poderes el gobierno nombra los miembros de los principales órganos jurídicos), basándose en su criterio de veleta ahora-esto-es-delito-ahora-ya-no, poco lugar queda para la esperanza en un cambio de rumbo en la política de concesiones al terrorismo abrazada por el ejecutivo de José Luís Rodríguez Zapatero. Este hecho que he citado me mueve a dos reflexiones, que a continuación expondré.
La primera, bastante sencilla y realizada ya por un montón de personas es: ¿qué tiene el gobierno que ganar con todo esto?. ¿Por qué libra sistemáticamente a los terroristas de afrontar todo el peso de la ley?. ¿Está “comprando” Zapatero, por decirlo así, un nuevo comunicado de ETA que le favorezca electoralmente?.
Y la segunda: he escuchado en repetidas ocasiones esa cantinela de “sólo critican las decisiones judiciales que no les gustan”. Creo que los miembros del gobierno que hacen tales afirmaciones deberían plantearse que ésta es la postura lógica. Cuando uno va a un restaurante, come de puta madre y el precio no es excesivo, ¿lo critica?. ¿Y si por el contrario le dan bazofia y le cobran un riñón?. En este último caso es de cajón que la crítica se producirá.
A lo que voy: por increíble que parezca, el ser humano, basándose en su discernimiento y razón es capaz de asignar juicios de valor diferentes a distintos objetos, sucesos o incluso personas. Esto, que es una perogrullada simplemente expresada con prosa recargada que me recuerda mis clases de filosofía en el instituto, parece escapar del entendimiento de algunos. ¿Criticaría una persona normal que un asesino quedase en libertad?. Sí. ¿Criticaría que un violador fuese encarcelado según las penas previstas por la ley?. No. Luego hay decisiones judiciales que pueden criticarse y otras que no, y quien se rasgue las vestiduras por ello está quedándose únicamente en la forma sin adentrarse en el fondo del asunto: la justicia que subyace, o no, bajo ellas, y desde mi punto de vista Otegui debería llevar mucho tiempo en la cárcel. Y que conste que ésta entrada no va sobre la necesidad de tener delitos de enaltecimiento y apología en el Código Penal; eso podría ser tema para otra entrada futura. Aunque bien pensado, si no existiesen esos delitos, sigo pensando que Otegui sería culpable de integración en banda armada.

